Chocolate Caliente
(Con Dos Malvaviscos)

Sidestory para "El Corazón de un Guardián"
by Daga
translated by Morgan D.

-¡Yukito, mira! ¿Viste eso?

Yukito se acomodó los anteojos y buscó lo que Sakura señalaba. Una parte del jardín abandonado de una casa vieja... sí, pudo ver algo moviéndose, algo traslúcido que parecía una pequeña nubecilla de polvo, pero con una forma claramente definida y que se movía como si lo hiciera por voluntad propia...

-Es un conejo de polvo.

Sakura volteó a mirarlo con los ojos agrandados por el asombro y retrocedió de un salto, soltando un chillido.

-¿Qué sucede?

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-¡Yue, qué susto me diste!

No fue menor el susto para el Guardián cuando la niña lo llamó por su nombre, había realizado la transformación sin siquiera notarlo. En las últimas semanas la transición de Yukito a Yue y viceversa se había vuelto mucho más rápida y sencilla... ¡pero nunca había sido involuntaria! ¿Y si eso se repetía? ¿Y si se repetía en público?

"Cálmate" murmuró una voz "Vas a asustar a Sakura, ella jamás te ha visto sufrir un ataque de pánico"

-¿Yukito? –preguntó Yue, mirando a su alrededor.

-E-estaba aquí hace un segundo –tartamudeó Sakura.

-Lo sé... es sólo que... oh, bueno, lo escuché hablarme...

"Estoy despierto" aclaró Yukito.

-¿Escuchaste eso? –preguntó Yue a Sakura.

-¿Qué cosa?

-Oí hablar a Yukito. Dice que está despierto.

Sakura sacudió la cabeza. Yue se pasó una mano por el cabello, empezando a comprender.

-Ya veo, entonces está hablando dentro de mi mente y no a mis sentidos. Esto es nuevo.

-¿Quieres decir que ustedes dos nunca habían hablado?

-Sólo en sueños.

-¿Y qué fue lo que pasó ahora?

"Un lapsus" dijo Yukito.

-Un... –empezó Yue, para detenerse en seco- no, no fue eso –el Guardián frunció el ceño y miró hacia donde estaba el conejo de polvo-. Cuándo preguntaste qué era esa pequeña criatura mágica, Yukito no sabía la respuesta, pero yo sí...

-Oh, y entonces trataste de responder y te transformaste en... Uh, quiero decir... Ah...

-Tomé el lugar de Yukito sin darme cuenta –completó Yue gentilmente-. Un descuido de mi parte, lamento haberte asustado.

-¡No es nada, no es nada! –Sakura rió nerviosamente mientras una gota de sudor aparecía sobre su cabeza-. ¿Un conejo de polvo, dijiste?

Yue asintió.

-Es como un pequeño duende. Viven en las casas abandonadas, porque no hay nadie que haga la limpieza ahí. En cuanto la casa vuelve a ser habitada, se marchan si una persona hacendosa barre el polvo.

El conejo de polvo movió un poco las orejas y empezó a dar saltitos. Sakura miró a Yue con los ojos brillantes de entusiasmo.

-Yue, ¿me harías un favor? ¿Puedes quedarte aquí un momento y vigilar al conejo de polvo mientras busco a Tomoyo? ¡Le encantará filmarlo!

-Con gusto –dijo Yue, aunque su cara expresaba todo lo contrario. ¿El Guardián Lunar vigilando a un conejo de polvo mientras Tomoyo traía la cámara? Podía recordar una época en la que NADIE le habría encomendado semejante tarea... ¿de qué se estaba riendo Yukito?

Sakura se alejó a todo correr, pero se detuvo un momento en la esquina.

-¡Volveré enseguida!

"Qué linda" comentó Yukito.

-Mjú.

"¿No deberías estar vigilando al conejo?"

-Oh, sí.

Yue volvió a fijar la mirada en el conejo.

-¿Cómo es que estás despierto? –preguntó, luego de unos segundos.

"No tengo idea. ¿Puede ser por... lo que nos está pasando ahora? ¿Será así de ahora en adelante?"

-No lo sé... tal vez ocurra de vez en cuando...

"Hasta que tus pensamientos y los míos sean sólo los pensamientos de ambos"

-Sí.

"... Me da un poco de miedo..."

-También a mí –Yue respondió con toda sinceridad-. También a mí...

Los dos contemplaron en silencio al conejo durante un rato.

"¿Sabes? Creo que no es necesario que me hables en voz alta"

"¿En serio?" respondió Yue, limitándose a pensar la respuesta.

"¡Justamente!" rió Yukito "Parece telepatía"

"En realidad es algo un poco más directo que eso, ¿no crees?"

"Je, sí, sin duda... Oh, Yue, creo que tenemos un problema"

"¿Sólo uno? Eso sería una mejora"

"Un problema más inmediato que el resto, quiero decir. Me parece que va a llover"

Yue miró hacia arriba, las nubes grises se acumulaban rápidamente guiadas por el viento y podía sentir cómo disminuía la temperatura.

-Oh, no... –murmuró.

"Oh, sí" contestó Yukito.

Veinte minutos después, Yue se dio cuenta de que estaba tiritando pese a la relativa protección que le brindaban sus alas. La lluvia y el viento eran demasiado fuertes y el agua se colaba a través de las plumas, empapándolo por completo.

"No creo que Sakura y Tomoyo vayan a venir bajo este diluvio" comentó Yukito.

"Yo también lo dudo, pero marcharme de aquí sería desobedecer una orden del Ama"

"¿Era una orden? A mí me dio la impresión de que estaba pidiendo un favor"

"Así es como ella plantea las cosas, pero no por eso deja de ser el Ama y... No tenemos por qué estar aquí bajo la lluvia, ¿verdad?" Yue suspiró con amargura "Keroberos se reirá bastante cuando sepa que me quedé esperando bajo el aguacero, como si no fuera capaz de pensar en buscar refugio o como si creyera que ella puede querer que me quede aquí en estas circunstancias... eso la ofendería, ¿verdad?"

"Yo diría más bien que la lastimaría la idea de que tú pudieras pensar algo así de ella"

"De acuerdo, vámonos"

"Eh... ¿Yue?"

"¿Sí?"

"Antes de que nos marchemos... Sakura me ha dicho que a veces haces desaparecer tus alas..."

"Sí, ¿y?"

"’Podrías hacerlo ahora?"

"¿Ahora?"

"Sólo un momento. Me gusta sentir la lluvia en la cara... ¿a ti no?"

"¡Yukito, está helando aquí! ¿No estamos ya bastante mojados?"

"Pues sí, estamos hechos una sopa. ¿Qué importa un poco más?"

Las alas de Yue brillaron un instante y se esfumaron en la nada. La lluvia caía sobre él como alfilerazos de hielo.

"¿En serio te gusta esto?" preguntó.

"Sí, es por algo que recuerdo, una vez que mis abuelos y yo nos quedamos atrapados bajo un aguacero, fue muy divertido... oh, pero no es un recuerdo real, ¿verdad? Nada de eso pasó..."

Yue sintió que se le encogía el corazón.

"Sin embargo, cierto o no, es un recuerdo bonito..." continuó Yukito con voz soñadora.

"Seguro que sí"

"¿Y qué hay de ti?"

"¿Eh?"

"¿Nunca has estado así bajo la lluvia?"

"Una vez... la noche que el Mago Clow murió. Afuera había una tormenta como esta y yo salí al jardín y me quedé bajo la lluvia... Keroberos tuvo que forzarme a entrar de nuevo..."

"Oh... lo siento, Yue"

"No, Yukito, no... esas cosas... duelen menos con el tiempo... y..."

De repente la lluvia había cesado. No, no había cesado, continuaba, pero había dejado de caer sobre Yue. Desconcertado, el Guardián miró hacia arriba para encontrarse con que había un paraguas sobre su cabeza.

-Sakura me envió a buscarte –dijo Touya, cambiando de mano el paraguas para poder refugiar mejor a ambos-. Está en casa de Tomoyo y se quedará ahí esta noche... Estaba muy preocupada por la idea de que fueras a quedarte aquí hasta que ella regresara.

-Creo... que tiene la impresión de que interpreto lo que dice en una forma muy literal, ¿no es así? Ya nos íbamos...

-¿"Íbamos"? –Touya enarcó una ceja.

-Yukito y yo... Él está despierto ahora y... y estábamos hablando.

-Ya veo... vamos a casa.

-Sí.

"Espera, Yue" pidió Yukito al darse cuenta de que el Guardián estaba a punto de iniciar la transformación "Quedémonos así un rato más"

"¿Por qué?"

"Bueno, quiero aprovechar que estoy despierto. Siempre estoy dormido cuando tú actúas y... bueno, es interesante esta situación"

"Pero..."

"Ah, vamos. El señor Kinomoto está de viaje, Sakura está en casa de Tomoyo y a Touya no le molestará que sigas siendo tú un par de horas. ¿Por favor?"

"Pero... bueno, está bien"

Si a Touya le llamó la atención que el ángel plateado caminara a su lado bajo el paraguas en lugar de cambiar a su forma falsa, no lo demostró, aunque de vez en cuando lo miraba de reojo, estudiando con detenimiento la expresión concentrada de Yue, que seguía hablando con Yukito.

Tan pronto como entraron a la casa, Touya guió a Yue a su habitación.

-Bueno, lo primero es secarte, ¿verdad?

-Supongo que sí, sólo tengo que...

-Veamos, déjame buscar una toalla... tu cabello va dar bastante trabajo, ¿no es así? Luego iré por la secadora que tiene la kaijuu...

Yue miró a Touya sintiéndose más y más confundido a cada segundo. ¿Acaso él no sabía que podía simplemente utilizar su poder y quedar seco como si jamás hubiera llovido?... ¿Y por qué tendría que saberlo, a fin de cuentas? Oh, probablemente lo ignoraba, sería mejor aclarárselo y...

-¡Toma!

La oscuridad cayó sobre Yue, tomándolo por sorpresa. Tardó un par de segundos en comprender que Touya le había tirado una toalla con la intención de que la atrapara, pero no la había visto a tiempo. Se quitó la toalla de la cabeza y buscó a Touya con la mirada.

-Esto no es necesario, yo...

-Claro que sí. ¿O es que quieres averiguar si eres capaz de pescar una pulmonía?. Quítate la ropa.

-¿Perdón?

Touya puso los ojos en blanco.

-¡Está empapada y llena de barro! Hay que lavarla y secarla antes de que la puedas usar de nuevo. ¿Bien? ¿Qué esperas? –respondió, entregándole una bata de baño.

Yue se había quedado mudo de repente, así que se limitó a mirarlo con los ojos muy abiertos. Touya ignoró olímpicamente ese detalle, o tal vez no lo notó porque estaba en camino hacia la puerta, desde donde volteó a mirarlo una última vez para hablarle como si fuera un niño pequeño.

-Quítate la ropa y ponte esa bata, volveré en un minuto.

"¿Y ahora, qué hago?" pensó Yue

"Está tratando de ser amable, supongo... si le dices que no es necesario ayudarte, sólo servirá para humillarlo... eso, o pensará que eres demasiado orgulloso como para aceptar su ayuda y se preocupará todavía más por esa hipotética pulmonía" contestó Yukito "Er... ¿podemos pescar una pulmonía?"

"Una vez me resfrié, pero fue hace mucho tiempo... también tuvo que ver con un remojón accidental"

"¿Sí? Entonces será mejor que obedezcas y empieces a secarte, ¿no crees? Me parece que ya llevamos demasiado tiempo sintiéndonos como un pollito mojado"

Con un suspiro de resignación, el Guardián Lunar se desvistió y se puso la bata de baño.

Touya regresó poco después para recoger la ropa de Yue.

-Termina de secarte el cabello –indicó.

-¿Qué?

"Con la toalla, Yue, sécate el cabello... ¿nunca has hecho algo así?" intervino Yukito.

-Oh, está bien –murmuró Yue, siguiendo las instrucciones de Yukito, Touya sonrió y volvió a dejarlo solo.

"Esto es una locura" el Guardián Lunar se sentó en la cama para continuar trabajando con la toalla "Debería usar mis poderes para hacer esto, ¡me va a tomar una eternidad secar mi cabello de esta forma! Y encima de todo esta cosa sólo va a absorber una parte del agua, quedará húmedo de todos modos..."

Todavía le faltaban unos veinte centímetros para llegar a la punta (y estaba empezando a sentir cansados los brazos) cuando Touya volvió.

-Tu ropa está en la lavadora –informó-, déjame ayudarte con eso.

Yue miró desconfiado el artefacto que Touya había traído consigo y que ahora estaba conectando a un enchufe, tuvo que echar mano de la memoria de Yukito para darse cuenta que se trataba de una secadora. Aún así lo sorprendió el chorro de aire caliente.

-Quédate quieto –ordenó Touya-, terminaremos en un minuto.

¿Un minuto? Fue casi media hora y para cuando terminaron Yue realmente se sentía estresado. Touya contempló con algo de duda el cabello plateado, luego de secarlo no lucía tan bien como recordaba... ¿tal vez la secadora había estado demasiado caliente? ¿O tenía algo que ver con el estado de ánimo de Yue? Parecía estar bastante decaído, ¿cansado tal vez? ¿o después de todo sí lo había afectado el haber tenido que pasar tanto tiempo bajo aquella lluvia helada? Bueno, tal vez sólo necesitaba un poco de atención...

Yue casi brincó al sentir las manos de Touya en su cabello otra vez. ¿Y ahora qué estaba haciendo? Se las arregló para voltear a mirarlo sin demostrar demasiada alarma y se encontró con que Touya estaba armado con un cepillo.

-Quizá yo debería hacer eso –murmuró Yue, quitándole el cepillo con tanta gentileza como pudo. A través de la memoria de Yukito sabía demasiado bien por qué el cabello de Touya siempre estaba así de revuelto como para permitirle hacer lo mismo con el suyo. De acuerdo, tenía la mejor de las intenciones, pero las buenas intenciones por sí solas no son de mucha ayuda.

"Dale una oportunidad, ¿quieres?" protestó Yukito "Está haciendo lo mejor que puede"

"Ya lo sé, pero una cosa es saber eso y otra cosa es dejar que me cepille el cabello. Menos mal que no se le ocurrió preguntar por mis alas. ¿Tienes idea de cómo huelen las plumas mojadas?"

"Sí... Ahora recuerdo lo que decías de cuando te resfriaste, te referías a la vez que Kero-chan te hizo caer en el estanque, cuando todavía no sabías que podías prescindir de las alas, fue toda una hazaña secarlas"

-¿Pasa algo malo? –preguntó Touya, preocupado por la repentina expresión de disgusto de Yue.

-Nada, nada. Estaba hablando con Yukito –respondió el otro, desviando la mirada-. Parece ser que ha visto más de mi memoria de lo que yo pensaba.

"No fue mi intención ver eso"

"Hm. Sospecho que te divertiste bastante con la anécdota"

"Bueno, me sorprendió todo lo que te has esforzado por olvidar ese día"

"No es algo que me guste recordar"

"¿Ni siquiera por lo que pasó después? Me da la impresión que te gustó el que Clow se encargara de atenderte mientras estuviste enfermo" replicó Yukito con una risita "Chocolate caliente, ¿no?, con dos malvaviscos. Y los días siguientes te leía junto a la chimenea cada tarde, hasta que te dormías... ¿qué libro era ese? Ah, sí, ‘Las mil y una noches’, te aprendiste de memoria la historia de los tres mendigos sólo porque él te la leyó en voz alta una vez..."

Yue inclinó la cabeza, luchando contra las lágrimas.

-Me gustaría saber de qué están hablando ustedes dos –murmuró Touya con aire preocupado.

-Cuando... cuando aún no había cumplido un año... Había un estanque cerca de la casa de Clow, Keroberos me hizo caer ahí una vez durante nuestro primer invierno, no sabía nadar y además las alas me estorbaban mucho, casi me ahogué y estuve enfermo unos cuantos días. Yukito estaba comentando algo al respecto –respondió Yue a toda prisa, con la lejana esperanza de que Touya no le pidiera más detalles.

-Suena interesante eso... creo que le pediré a Yukito que me lo cuente después.

¡Argh! Eso era mucho peor que si le hubiera pedido detalles... Yue se concentró en cepillar su cabello. A fin de cuentas, era una sensación agradable el poder estar bajo techo mientras afuera continuaba el diluvio, si tan solo no sintiera tanto frío...

Touya lo observó estremecerse un poco, y también notó una leve sombra azul en sus labios y en sus uñas, al parecer el ángel plateado necesitaba algo más de ayuda para volver a la normalidad.

-Esa bata es demasiado delgada, ¿verdad?

"¿Uh?" dijo Yukito.

-¿A qué te refieres? –preguntó Yue, igual de desconcertado que su alter ego.

Touya se dirigió a la puerta nuevamente.

-Estás temblando de frío, por si no lo habías notado. Será mejor que te pongas algo más abrigado mientras se seca tu ropa. Una de mis pijamas podría servir.

"Y esto se pone peor y peor y peor..." pensó Yue.

Abrió el cajón en el que Touya guardaba las pijamas y miró dentro. La que estaba arriba de las demás era gris claro y parecía bastante abrigadora. Por supuesto, le quedaría un poco grande, pero no se notaría demasiado y...

Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no gritar espantado cuando sus manos se dirigieron por sí solas al fondo del cajón para sacar una pijama azul... con conejitos blancos en el cuello y en los puños de las mangas...

"¡¿Qué crees que estás haciendo, Yukito?!" gritó mentalmente.

"Esta es la que uso cuando me quedo aquí" respondió su alter ego con el tono más inocente que se pudiera imaginar "¡Ey! ¿Te das cuenta de lo que acabo de hacer? ¡Puedo moverme estando tú despierto!"

En contraste con el entusiasmo de Yukito, Yue estaba al borde del pánico.

Sí, se estaban fundiendo. Sí, sabía que pronto le sería difícil distinguir entre sus pensamientos y los de Yukito, y, sí, sabía que en algún momento las acciones de uno estarían influidas por el otro... ¿pero tan pronto? O, mejor dicho, ¿justo ahora? ¿En una situación así? ¿Involucrando la pijama de conejitos?

"¡No me hagas ponerme esto" gimió.

"Yue..." dentro de su mente, la voz de Yukito sonó repentinamente seria, como si estuviera imitando el modo de hablar de Yue... o como si estuviera pensando como habría pensado Yue de no estar completamente aterrorizado "dime una cosa, ¿YO habría podido hacer que TÚ buscaras esta pijama si en el fondo no hubieras estado pensando en ponerte esta, precisamente?"

"No lo sé... ¡Pero, por amor de Dios! ¡Yo detesto esta pijama! ¡Es ridícula!"

"Ya sé que es ridícula. Es un diseño para niños en una pijama de la talla de un adulto. Y sé perfectamente lo ridículo que me veo... nos vemos... con ella"

"¿Entonces?"

Casi pudo ver a Yukito encogiéndose de hombros con una sonrisa tímida.

"Pues... cuando To-ya me pidió que la usara la primera vez, al principio pensé que estaba burlándose de mí. Me la puse porque tuve miedo de ofenderlo si decía que no... y bueno... cuando me la puse... fue algo extraño... fue... como lo que se siente cuando alguien te abraza. Sí, eso... entonces no sabía que todos mis recuerdos eran falsos, entonces no sabía que nadie me había abrazado jamás... y no podía comprenderlo, por supuesto, pero esta pijama fue lo más parecido a un abrazo de un ser querido en toda mi existencia. Fue la primera muestra de cariño que alguien tuvo hacia Yukito Tsukishiro... De la misma manera que aquel chocolate caliente y tomarse el tiempo de leerte cuentos hasta que te durmieras fue la primera muestra de cariño que recibiste de parte de Clow, cuando aún te veía como a un niño. Su niño"

Cuando Touya regresó se sorprendió al encontrar la habitación vacía. Por un instante se preguntó si Yue habría decidido marcharse con Sakura (lo cual no le parecía muy probable, a menos que tuviera un traje de repuesto en alguna parte, o fuera capaz de crearlo con magia... lo cual de repente sonaba muy plausible) o si se habría transformado en Yukito, lo cual no explicaba su ausencia.

Se permitió a sí mismo respirar aliviado cuando lo encontró en la sala. Estaba sentado en el sofá, con las piernas envueltas en una cobija y continuaba cepillándose el cabello mientras contemplaba la lluvia por la ventana. Touya sonrió y se sentó junto a él.

-¿Cómo estás?

-Mejor, gracias.

-¿Y qué tal va la conversación?

-... Mmm... interesante... nunca habría imaginado que Yukito y yo tendríamos tantas cosas de que hablar.

Touya iba a preguntarle si estaba seguro de que no necesitaba ayuda para peinarse cuando advirtió cuál era la pijama que el ángel llevaba puesta. La de conejitos.

-¿Por qué te pusiste esta? –preguntó, dando un ligero tirón a una de las mangas.

-Digamos que Yukito me convenció.

No era la mejor de las respuestas, pero To-ya tendría que conformarse con eso por el momento. En cierto modo era un asunto entre Yue y Yukito, algo privado entre la mente y el alma. Yue se sorprendió un poco al sentir que estaba sonriendo... ¿esa sonrisa era iniciativa suya o de Yukito?... ¿Acaso importaba?

El silencio empezó a incomodar a Touya. ¿Yue y Yukito estarían conversando todavía?

-Voy a preparar té, ¿quieres algo? –preguntó mientras se ponía en pie.

Justo al momento de hacer esa pregunta, Touya deseó darse una patada a sí mismo. ¿Le estaba ofreciendo un refrigerio a Yue, sabiendo perfectamente que el ángel no comía?

-Sí, por favor.

-... ¿perdón? –Touya no podía creer lo que acababa de escuchar.

Yue había apartado la cara con rapidez al sentir la mirada de Touya, pero el joven podría jurar que lo había visto sonrojándose.

-Mi naturaleza me impide obtener provecho de la comida como lo hacen los humanos, pero no me impide saborear... Quisiera beber algo caliente.

-¿Un té? ¿O prefieres leche?

-Oh... n-no sé… Lo que tú decidas estará bien.

Justo al decir eso, Yue deseó darse una patada a sí mismo. Lo que quería era beber chocolate caliente, habían pasado tantos años desde la última vez que lo había probado que ya ni siquiera recordaba cómo era el sabor, pero no había sido capaz de decirlo. Sí, Yukito tenía razón: siempre asociaba el chocolate caliente con la sensación de estar a salvo... no, con la seguridad de ser querido, eso era. Clow había preparado chocolate para él siempre que había necesitado alguna muestra de afecto que no fuera necesariamente una manifestación física. Había habido de lo otro también, pero esa bebida que no podía reportarle ningún beneficio ni ningún daño en cierto modo era una señal de amor tan real como la mejor de las caricias. Escuchó a Touya manipular algo en la cocina, la tetera probablemente, y se resignó, sí, lo que Touya eligiera estaría bien, cualquier bebida caliente bastaría para terminar de alejar el frío...

-Aquí tienes –dijo Touya unos minutos después.

Yue contempló la taza que le ofrecía, sin atreverse a tocarla.

-¿Qué ocurre? –preguntó Touya, alarmado al ver una expresión completamente nueva en los ojos del ángel.

-Chocolate... –murmuró Yue.

-Sí, bueno... me pareció que sería adecuado... Oh, no te gusta, ¿es eso? Te prepararé otra co...

Cuidadosamente, Yue tomó la taza con ambas manos, como si temiera que fuera a romperse.

-Con dos malvaviscos... –añadió.

-Pues... sí...

-Gracias.

Contemplando a Yue beber el chocolate saboreándolo con lentitud y casi con tanta delicadeza como si estuviera realizando una ceremonia religiosa, Touya estuvo a punto de olvidarse de su propia taza de té.

-¿Te gusta? –preguntó, un tanto intrigado.

-Mucho.

-Entonces... ¿por qué es que nunca te veo comer o beber algo? Yukito come el doble que una persona normal, y el peluche amarillo come como por cuatro, pero tú no...

"¿El doble que una persona normal? ¿En serio?" dijo Yukito.

-Esto... es algo que guardo para ocasiones especiales –dijo Yue con suavidad-. Es más valioso para mí de esta manera.

-¿Y... la pijama de conejitos?

-Eso... es valioso para Yukito –respondió Yue evadiendo su mirada, pero de pronto sonrió y lo miró a los ojos-. Sí, eso es. Ese es su tesoro y el chocolate caliente es el mío. Creo... que estamos empezando a ponernos de acuerdo, por decirlo de alguna manera.

"Cada uno cediendo un poco por el bien de ambos" dijo Yukito.

"A mí no me parece que haya sido mucho sacrificio para ti beber una taza de chocolate" respondió Yue con viveza.

-Bueno... ¿Y qué te... les gustaría hacer ahora? Quizá haya alguna buena película en la televisión. Podríamos preparar palomitas y verla juntos.

"¡Palomitas" ¡Excelente idea!" exclamó Yukito.

"¿Qué?"

"Bueno, supongo que con el chocolate es más que suficiente por ahora... pero te advierto que me desquitaré con el desayuno"

"¿Eso significa que puedo conservar el control hasta mañana?"

"Siempre y cuando duermas con esta pijama"

"Ouch"

"Je je je..."

-¿Y bien? –preguntó Touya.

-Con el chocolate es suficiente –sonrió Yue-, pero lo de la película suena bien. ¿Qué hay en la programación?

Hora y media después, Touya advirtió que la lluvia empezaba a disminuir, pero para entonces ya era de noche. Pensó en comentárselo a Yue, pero entonces descubrió que el Guardián se había quedado dormido en algún momento, con la cabeza apoyada en el hombro de él y una suave sonrisa apenas curvándole los labios.

Acarició el cabello plateado con delicadeza, sí, ya lucía tan brillante y fascinador como siempre, tal vez en efecto había ayudado el cepillarlo, o tal vez había sido por lo mucho que había mejorado el estado de ánimo de Yue.

Vagamente, pensó que debería llevarlo a la habitación, pero estaba tan cómodo en ese momento...

Casi sin darse cuenta, Touya se fue quedando dormido también.

"Ahora sólo nos falta un cuento..." comentó Yukito.

Acurrucándose un poco más junto a Touya, Yue sonrió con un poco de maligna satisfacción al darse cuenta de que era capaz de dar una patada mental a su alter ego.

"¡Ey!" protestó Yukito.

"Guardemos lo del cuento para otra ocasión" indicó Yue "Tengo mi chocolate, tú tienes tu abrazo y él nos tiene a ambos con tu atesorada pijama, es suficiente por esta vez... ya habrá tiempo para otras cosas"

-fin-

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