¡DESPIERTA!
por
Theresa Ann Wymer
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Ah, maldita sea. De día otra vez, el sol brillando justo en mis ojos. En verdad que NO soy una persona mañanera. Levantarse, saltito, saltito, saltito. Llenarse de combustible, cepillar el cabello, vestirse, terminar la tarea. Listo. ¿Todo preparado para la escuela? Libros, listo. Ropa, lista. Trenza, lista. Senos, listo. Muy bien. Vamos. Saltito, saltito saliendo de la casa. Sentir Su presencia, mmm, tan vitalizante. Es una pena que no podamos estar juntos, 24/7, oh, ¿por qué tengo que lucir tan mayor con respecto a Él? No es justo, Suppi-chan puede quedarse con Él, pero yo tengo que... |
Oh. Oh oh oh oh. Ohhhhhh, cielo. Lindura está aquí. Con Ángel. ¡Allá voy, allá voy, allá voy!
SaltitosaltitoCARRERA hacia mi yummy. Cabello negro, expresión sombría. Blech. BORRA esa mirada de tu cara, muchachito, porque es hora de...
¡GLOMP!
-¡Hola, Touya! ¿Me llevas mis libros, actúas en mi obra de teatro, sé mi amorcito dulce, cómeme, bébeme, chupa mis jugos (de acuerdo, esa tal vez no, no en público), etc., etc., etc.? ¡¿Onegai shimasu con remolachas escabechadas encima?! –o lo que sea que estoy diciendo. Simplemente dejo que lo que estoy chachareando prosiga mientras me cuelgo de Lindura. Mmm. ¡La ENERGÍA! Mein Gott, ¡es una turbina! Y no puedo obtener NADA de eso, es TAN INJUSTO, él...
Ajá. Contacto.
Lo tengo.
Ojos suaves de expresión lastimada a través de lentes redondos. Dulce, resignada sonrisa. Él dice algo, no puedo escuchar qué, con esa vocecita suave.
Y se va.
¡ARGH!
¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea! ¡Pero qué NECIO! Aquí estoy yo, colgando como una lapa (mmm, cálido, ay, qué lindura), simplemente vibrando con todo lo que Pastelito-Lindura tiene... ¡y Chico-Ángel nada más se va!
Así que no lo tengo.
De acuerdo. Así que Ángel está rebosando, desbordándose, exudando amor y ternura por el joven compañero al que sujeto con un abrazo de hierro... ¡y no hará NADA AL RESPECTO! No se supone que tú... quiero decir... él tiene tanto... quiero decir... sheesh. Si YO puedo estar pasando por todo esto por alguien que realmente no significa mucho para mí (excepto que sí significa. Bueno, no, pero... oh, cielo), ¿entonces, cómo puede Cara de Ángel ni siquiera reaccionar por él?
¡Yue! ¡¿En Su nombre, dime, a qué estás jugando?! No, no me hagas eso, no te quedes mirándome con esa expresión de filósofo, con encogimiento de hombros y sonrisa y charla estúpida acerca de doce hotdogs (idiota. No tienes que hacer eso. ¡Él está JUSTO AQUÍ! ¡No necesitas esa basura para humanos!). ¿Te has vuelto completamente loco? ¿No tienes siquiera la más ligerísima vena de posesividad en tu cuerpo? ¿No deseas simplemente agarrarlo y abrazarlo y comértelo y...
... oh, lo siento. Creo que estoy cortándole la circulación a Touya. Lindura luce un poquito molesto.
Ji.
Suena la campana de la escuela, tralalá, tralalá. Ir a clases, burlar a los profesores. Saltar sobre Lindura. Hacerle muecas a Ángel, que me sonríe serenamente (rayos, de lo que sea que esté tomando, quiero un poco también). Comer (pah. Estaré tan contenta cuando esta maldita mascarada se termine... ooh. ¡Brownies! Gracias... oh, eres tú. Como sea, Yukito...). Rondar a Touya, una experiencia poco dolorosa. Torturar a Ángel. Rondar y colgarme de Touya. Aguantar. Aguantar
¡Por vida Suya, Nakuru, aguanta! ¡No puedes perderlo aún!
Y Yukito sonríe y asiente, se llena la boca de comida, retiene las lágrimas, se desmaya con tanta frecuencia (¡PORQUE NECESITAS... oh, Teufelsdreck. No me estás escuchando. Mira, esa vigésima bola de arroz no hará nada por ti, lo siento), y yo sólo estoy aquí, aguantando aquí, cortándole la circulación a Touya, enloqueciendo lentamente porque toda esa deliciosa energía está simplemente sentada allí y nadie está haciendo uso de ella, y Él y Herr Gott son los únicos que SABEN cuál es el jueguito que Ángel está tratando de jugar.
Día interminable. Interminable, interminable día. Estoy quedándome vacía, y también Yukito, y la hibernación de Ángel, o su enfermedad, o el golpe que le han dado en la cabeza, o lo que sea, y el que Touya esté menos que terriblemente complacido con mi presencia (creo que esas marcas rojas de dedos en su brazo están comenzando a molestarlo), y, y...
... y me voy a casa! Quiero estar con Él, quiero ser YO otra vez, estoy tan enferma de este asunto de agente encubierto, no sé qué estoy haciendo aquí, este mundo es tan grande y aterrador, Amo, Amo, POR FAVOR, vámonos todos a casa, a Inglaterra, juro que no rociaré la comida para gatos de Suppi con azúcar y aceite de castor otra vez...
Ohhh. La puesta de sol. El alivio. Saltito, saltito, saltito. Dejar caer la tarea. Pedirle a Touya (amablemente) que la recoja por mí. Pedirle a Touya POOOOOOOOR FAVOR que la recoja por mí. Lo hace. Yukito sólo... sonríe. Serenamente. Y tan tristemente.
Y cae, justo ahí.
Bien. Tal vez, tal vez...
… oh, no. Yukito nada más despierta y sonríe (siempre esa sonrisa... ¿Ángel, cuál es tu problema?), y se va a casa, excepto que realmente está zigzagueando en esa bicicleta y yo tengo el corazón en la boca (si tengo corazón... ¿lo tengo?), se va a matar, y Touya simplemente se queda ahí (oh, sí, supongo que podría dejarlo ir, pero ¿podrías creer que ya se soltó, en qué está pensando?)... y oh. Qué pena.
Otro día. Desperdiciado.
Comerse con los ojos a Lindura (¡mmm!). Ir a casa dando saltitos, con la tarea. Saltito. Saltito. Deslizar. Caminar.
Subir, subir, subir.
Aparece la Luna. Bendito sea Dios. Y Él. Su aura radiante, Su espíritu, palpitando, pulsando, energizando, rodeándome mientras colapso. Me sostiene en sus aparentemente frágiles brazos de once años, con una expresión interrogante a través de sus lentes (tan parecidos a los del falso Ángel, pero mucho más que eso).
-Amo –mi voz tiembla, estoy casi llorando-. Por favor, perdóname. No tengo excusa. Traté, juro que traté, pero no pude... te he fallado otra vez.
-Ruby –dice él suavemente-. Todo está bien. El día llegará –me lleva adentro. Mis pasos son tan zigzagueantes ahora que estoy casi tan mal como Yukito. Pero al menos yo puedo reponer mi energía. Yukito, Yukito...
¡Argh! ¡Él sólo va a acurrucarse dentro de esa cáscara hasta que muera! ¿En qué puede estar pensando? ¿Cómo puede Touya permitir que esto pase? ¡¿Cuánto más podrá soportar esto mi cordura?!
¡Yue!
¡DESPIERTA!
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Algún momento entre 1:00 y 1:42am, 22 de noviembre del 2001.